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General

Seguros de automóvil

Escrito por Virginia Gonzalez / 26 de Junio de 2009

Los seguros para el automóvil son unos de los más importantes de todos los que existen, dada la peligrosidad que desentraña para la vida humana.

Con respecto a este tipo de seguros tiene dos posibles opciones: seguro a terceros (que cubre tan sólo los daños realizados en un accidente al otro conductor) y el de a todo riesgo (que suele ser la opción más acertada, ya que no sólo cubre los posibles gastos realizados a terceros, sino todos aquellos que puedan afectar al propietario del vehículo).

Pero a la hora de asegurar tu vehículo, es importante que no sólo te fijes en el precio, en que sea más barato, ya que muchas veces esta opción acaba siendo fatal. Lo más importantes es que te fijes en el seguro que sea más adecuado a tu vehículo y a tus circunstancias.

Seguros a terceros, la opción más barata

Este tipo de seguro como se ha explicado antes sólo cubre las contingencias producidas a terceros, pero no los del propio coche. En esto existen dos modalidades: el de terceros básico y el ampliado.

Terceros básico: es la más económica. Es una buena opción si tu vehículo es antiguo y ya no tiene el suficiente valor como para necesitar cubrir problemas para reparaciones costosas. La cobertura va desde daños corporales (excepto al conductor causante del accidente) que tiene una cobertura máxima de 350.000 euros por persona, hasta daños materiales producido a terceros, que tienen una cantidad máxima de 100.000 euros por accidente.

Terceros ampliado: este tipo de seguro se amplia hasta cubrir rotura de lunas, robo e incendio del vehículo del asegurado. Tiene las mismas características que el anterior pero añade las coberturas antes nombradas, lo que es perfecto para aquellas personas que tenga un coche que aún está revalorizado en el mercado.

Todo riesgo, para quien no le gusta arriesgar

Como sucede con los seguros en general, este también tiene múltiples opciones pudiendo cubrir según las necesidades del conductor, variando según las aseguradoras. Aún así podemos dividirla en dos grandes grupos: el de sin franquicia o con franquicia.

Todo riesgo sin franquicia: cubre todas las contigencias que puedan surgir. A parte de lo especificado en el seguro a terceros, se cubre además los impactos contra las lunas del vehículo, incendio, robo y daños propios (daños parciales o “de pérdida total del vehículo”, en el segundo caso se tendrá en cuenta la edad del coche).

Todo riesgo con franquicia: Es el mismo que el anterior, tan sólo añade una franquicia para abaratar el precio del seguro. El problema es que se estipula una cantidad máxima de dinero que el asegurado debe pagar en caso de que se produzca un accidente con daños propios.

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