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Seguros para bodas

Escrito por Guillermo Valiente / 26 de agosto de 2009

Es el momento más feliz en la vida de una pareja, o, al menos, debería serlo. Después de meses de preparación, de visitar iglesias (o juzgados), de probar mil y un menús degustación, de, finalmente, elegir un lugar para el banquete, un disc-jockey, de contratar un fotógrafo, de comprar el vestido y el esmoquin, de comprar los anillos y la tarta, ¿qué pasa si, después de hacer todo eso, un incidente ajeno a nosotros arruina el día de nuestra boda?

De un tiempo a esta parte, han aparecido los seguros para bodas, que ofrecen cobertura para asegurarse contra pérdidas financieras causadas por circunstancias que escapen a nuestro control, y afecten a los planes de la boda de manera negativa. Ya sean condiciones climatológicas, o un error de un proveedor o cualquier contingencia que pueda alterar el devenir natural de un evento de este tipo.

Coberturas

Las pólizas básicas para bodas, generalmente, cubren pérdidas financieras ocasionadas por una serie de incidencias tipo. Las más típicas son las que vienen derivadas de enfermedad grave, alertas meteorológicas, despliegue militar, robo, vandalismo o proveedores que no cumplen con la entrega de productos o que no se presentan en la boda.

También se puede extender el seguro para proporcionar una cobertura más amplia, que cubra una serie de productos y servicios comunes a todas las bodas. Desde las propias fotografías y vídeos del evento, hasta joyas, regalos, los trajes de los novios o, incluso, la decoración de la fiesta, todo es susceptible de ser asegurado.

Qué seguro contratar

Como ocurre con todos los tipos de seguros, antes de contratar el nuestro, deberemos tener en cuenta cuál es la oferta existente y cuáles son las aseguradoras que nos ofrecen mejores coberturas y precios, o cuáles se ajustan a lo que estamos buscando.

Para empezar debemos intentar conocer qué cobertura nos ofrece la póliza, y hasta donde podemos ampliar esa cobertura. También es común en estos casos, que las pólizas caduquen o prescriban con el paso del tiempo, por eso conviene saber con cuánto tiempo debemos contratar nuestro seguro.

Las compañías se suelen cubrir las espaldas y, sobre todo en el caso de las condiciones meteorológicas, tienen muy bien estipulado cuándo y en qué casos se podrá reclamar al seguro. En definitiva, como con cualquier seguro que contratemos, debemos estudiar bien la póliza y saber a qué tenemos derecho, es decir, saber por qué hemos pagado.

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