Principio de solidaridad en las compañías de seguros

Las compañías de seguros se asientan en una serie de principios básicos que garantizan su correcto funcionamiento. Uno de ellos es el principio de solidaridad humana. Se trata del equilibrio en el que se fundamentan los seguros privados.

Principio de solidaridad en las compañías de seguros

Principio de solidaridad en las compañías de seguros

Este equilibrio debe de mantenerse entre todos aquellos que pagan la prima de una póliza similar. Existen casos en los que este principio puede desequilibrarse. Los seguros de salud y vida están íntimamente relacionados. El fraude es otro de los problemas a tener en cuenta.

¿Qué es el principio de solidaridad?

El principio de solidaridad de los seguros se basa en el reparto del daño entre un número elevado de personas. Estas se agrupan por los riesgos que tienen en común. Ante un incidente, los gastos de indemnización se reparten entre resto de personas que comparten ese mismo riesgo. Por tanto, las indemnizaciones que pagan los seguros se conforman con las primas que pagan sus asegurados. Este es el principio de solidaridad de los seguros y garantiza su viabilidad. De esta forma, pagar la prima de seguro garantiza el pago de indemnizaciones, siempre y cuando el seguro lo considere oportuno.

La aseguradora recibe el pago de todas las primas de seguro contratadas. Cuando ocurre una situación prevista en el contrato, todos los que han pagado la prima contribuyen a paliar el problema del afectado. Además, el fraude es uno de los mayores problemas al que se enfrenta este principio. Puesto que se produce en beneficio de alguien de forma ilícita, rompiendo el equilibrio de solidaridad.

Desequilibrios del principio de solidaridad

Se pueden producir desequilibrios en el principio de solidaridad. En el caso de los seguros de salud, hay que tener en cuenta ciertas cosas. Si se padece una enfermedad concreta, algunas aseguradoras excluyen los tratamientos relacionados con esta. Este tipo de situaciones vienen dadas por la inviabilidad económica que supone para la aseguradora cubrir los riesgos de personas con mayores probabilidades de sufrir un incidente. Es decir, la aseguradora asume un riesgo al que no puede hacer frente con el principio de solidaridad que acabamos de explicar. Como consecuencia, la compañía rechaza clientes, limita cláusulas o aumenta las primas para cubrirse las espaldas.

En los seguros de vida, son las aseguradoras quienes se reservan el derecho a admitir o rechazar a un asegurado. Normalmente, los seguros de vida se deben contratar entre los 30 y los 50 años. La edad límite máxima se fija en 65 años.

En este tipo de seguro existen diversos tipos de cláusulas por las que se puede pagar una cantidad adicional. Accidente, invalidez o salud entre ellas. También, se deberá informar de aquellas circunstancias que puedan influir en la apreciación del riesgo a cubrir. Normalmente, si el asegurado tiene un mayor riesgo de fallecer, la cobertura se considera con riesgo agravado. Por tanto, la prima a pagar será mayor.

Foto | Fotolia.com

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