¿Qué pasa si intentas defraudar a un seguro?

El fraude a los seguros siempre ha estado presente pero eso no significa que las compañías no se den cuenta. De hecho, cada vez invierten más recursos en investigar los casos de sus asegurados para cerciorarse de que no hay engaño.

¿Qué pasa si intentas defraudar a un seguro?

¿Qué pasa si intentas defraudar a un seguro?

Defraudar a un seguro engloba muchas cosas, incluso las que parecen que no lo son ya que no se suele conocer qué pasa si defraudas a un seguro. Un asegurado está defraudando a su compañía siempre que quiera obtener un enriquecimiento que no le corresponde o que intente engañar a su empresa aseguradora.

Qué se considera fraude a un seguro

Como comentábamos, algunas veces los asegurados no le dan la suficiente importancia a engañar a su seguro.  Aunque hay tantas opciones de fraude como personas, las más habituales y genéricas son las siguientes.

Cuando somos víctima de un siniestro, ya que lo sufrimos intentamos sacar el máximo partido. Exagerar las consecuencias de un accidente o percance es muy común pero se considera engaño.

Otro fraude muy habitual es simular un incidente que no ha ocurrido realmente. Por ejemplo, se nos pierde el móvil pero denunciamos que nos lo han robado para poder sustituirlo gracias al seguro. Parece algo inofensivo pero este tipo de engaños genera numerosas pérdidas a las aseguradoras.

Por último, facilitar información incorrecta o falsa u ocultarla, supone un intento de engaño y por tanto, una posible penalización si la compañía se da cuenta.

Consecuencias de defraudar a un seguro

La primera medida que tomaría la compañía de seguros sería la rescisión de la póliza que tengamos contratada. Además, todas las aseguradoras tienen acceso a un sistema global de intercambio de datos en el que serás marcado como cliente fraudulento. Esto supone que encontraremos muchas dificultades para contratar una póliza en el futuro.

Otra consecuencia derivada de la anterior es la pérdida de derechos. Si hemos engañado, o por lo menos intentado engañar, al seguro, la opción de ser indemnizado por el incidente que hemos reclamado se desvanece. No nos van a dar una recompensa por algo que se ha demostrado que no es real.

Por último y más grave, las consecuencias penales. El delito de estafa está recogido en el artículo 248 del Código Penal español, por tanto, se condenará al estafador en función del engaño con una multa e, incluso, con penas de cárcel. Para las consideradas estafas comunes, la pena de cárcel oscila entre los 6 meses y los 3 años. Las graves (recogidas en el artículo 250), serán castigadas con mayor dureza.

Foto | Fotolia.com

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